Esa blusa rosa, le encantaba el juego que hacía con la solemnidad de su falda negra hasta las rodillas, debajo de sus caderas que eran como un corazón inflamado quemado por las líneas rojas de las incipientes estrías, dando tumbos al son del movimiento diastólico. A veces, cuando ella sonreía, él parecía sentirse ligero, con ganas de hablar y decir cosas como: “tus nalgas son tan suaves que quiero resbalarme en ellas”; sin ofenderse, claro, porque ella entiende que necesariamente era verdad eso. Lo supo desde una vez que tomó un baño y el estropajo era de un asco inusable, entonces tocó sus muslos flácidos con sus manos desnudas con sus dedos tímidos con sus ojos libidos, los llevó por su piel hasta donde descubrió los glúteos y creyó haber encontrado la isla donde un pirata pervertido había enterrado un frágil tesoro. Tan frágil como una flor abierta o una anémona a merced de las corrientes invernales. Al instante olvidó que pensaba reprocharse el ignorar la química elemental que le dijera que el hachedosó natural a cierta temperatura mezclado con las secreciones de su piel eran una cosa inflamable, porque pronto se envolvió en un abrazo de fuego y estertor, allá lejos, en lo inaudito y en el espacio que carga el acoso de la vigilia ancestral. Ávido, como un gato en celo, su brazo recorría su entrepierna, haciendo una contorsión de la cintura por detrás de su cuerpo. Las exhalaciones múltiples se apagaron después del estado crítico cercano a la mortandad y de un espasmo al que sólo le siguió el ruido del agua al salir de la regadera y tocar el suelo. Sus mejillas aún suben de tono cuando lo recuerda.
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¿Quiere usted hablar en Euzkera?
Hubo quienes se ofendieron con la entrada anterior. Ni hablar, así es la vida: un compendio mágico, místico, trágico – misterioso e inexplicable. Y otros, los menos, sintieron herido el orgullo de su lengua “materna” (nótese el entrecomillado como símbolo de sarcasmo). Y me enviaron el vínculo de un manual para aprender euzkera.
El comparativo que hice fue por el uso excesivo que hace el idioma vasco de las letras z, x, k… (que definitavamente están bien empleadas dentro de ese idioma). Lo que yo critico y me parece muy irritante es que usemos en exceso esas letras en el español en palabras que ni siquiera se escriben con tales letras. Como si con éso nos volviéramos interesantes, o fuéramos muy cool.
Escribir es hablar y la forma en la que hablamos dice mucho de nosotros, por lo tanto, si escribimos como pendejos lo más probable es que la pendejez sea uno de nuestros atributos.

lenguaje natural
Estoy un poco mareado, con un cargo de consciencia, un vicio explicable y diícil de erradicar, en un día de descanso, ansioso de terminar el cuento en ek que trabajo actualmente, extraño a mi esposa, escuchando a Zoe y medio leyendo un cuento de William Gaddis, aburrido por cierto.
Y reflexiono en ratos sobre mis motivos para escribir, se trata de una acción pretenciosa, no se puede ver la obra de un escritor aislada de ésto, no existe eso del arte en sí, la literatura, en su forma más empírica y simple, viene a ser sólo una herramienta, un uso del lenjuaje, es una descricpcón de una realidad ficticia o tangible.